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3 Abr
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Cosas que sólo pasan en España.
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 El chándal no sirve para ir a correr o al gimnasio; con el chándal se hacen paellas y se sube al monte.


– La frase “esto sólo pasa en España” es un mantra que repites cada vez que pasa algo con lo que “flipas” (sea bueno o malo).


– A mediodía no se come a la carta, se come “menú del día” a 10,95. Con su primero, su segundo, su postre, pan y bebida .

Y el café, preguntas por si acaso también está incluido.


– Por incomprensible que parezca, sólo en nuestro país he visto persianas. ¿Ein? ¿En serio? Sí. Como mucho hay cortinas sobre cortinas (casi como el villancico) negras, opacas, y que más o menos hacen la función. Y tres cuartos de lo mismo sucede con la fregona. Otro objeto que no entiendo que la gente del mundo entero no tenga en casa. A ver, se puede encontrar, sí, pero no es frecuente.


– Los bares, cuanto más de viejunosmás “auténticos”. Esos bares en los que no se concibe tirar las servilletas (como diría Piedrahíta, de estas que son impermeables, que más que limpiar extienden) a la papelera, sino que van directamente al suelo de la barra (de chapa), con las cabezas de gambas y los güitos de aceitunas. Están sucios, huelen raro, son estéticamente feos, pero son nuestros y nos encantan.


 En las colas del supermercado, si sólo llevas una cosa, tienes derecho a que te dejen pasar. Y si no te dejan, te indignas  y resoplas “uf, qué más le dará. Pedazo de egoísta. Si lleva el carro lleno, qué cabrito”.


 Sobremesas de empalmar la comida y la cena.Os prometo que por mucho que he viajado, en ningún sitio he visto hacer sobremesas de dos horas y media y que encima, cuando alguien se quiere marchar, salte uno de la mesa: “Pero te vas a ir ya, ¿macho? Jodé, tómate otra cañita, ¿no?”. Y cuando te marchas es por pena de los camareros, que se tienen que ir a casa, pero no por falta de ganas.


– Desayunar pan con tomate, aceite y sal es raro. Al menos si no eres de aquí. Y mojar en la leche con Cola Cao (o café) las magdalenas, los sobaos, unas palmeritas o un bizcocho de limón, ya ni te cuento. Pero oye, lo rico que nos sabe…


– Insultarse entre colegas no sólo no es ofensivo sino que indica un enorme grado de confianza: Cabr**azo, qué cacho ´jo p*** estás hecho. Además, llamar tío a alguien no indica ningún grado de consanguinidad.


– Cuando pides algo de beber y no te ponen algo de picar, te cabreas. Aunque sea unas almendritas o unas aceitunas. Sólo en España puedes salir comido con lastapas que te ponen mientras pides un riojita, un tinto de verano o unas cervezas. Luego están las típicas batallas entre comunidades a ver dónde se sirven las tapas más grandes, más ricas o más grasientas.


 Besos y más besos: Cuando llegas, cuando te vas, a tu familia, a los amigos, a las chicas que te acaban de presentar, a las que acabas de conocer esperando el metro (no es raro, después de 10 minutos de conversación aleatoria con una persona extraña, hacer un inciso y decir “por cierto, soy Fulanito” y atizarle dos besos). Esto choca mucho a los que vienen, y desde luego crea más de una situación divertida cuando se produce ese cruce del malagueño que va a dar los dos besos y la de Amsterdam (amsterdina o amsterdiana) que interpone la mano derecha entre ambos cuerpos con una mezcla de extrañeza (por el gesto del otro), y de vergüencilla (porque se ha quedado sola con la mano).


– Nuestro himno no tiene letra. Ni falta que le hace. Eso sí, en los Mundiales se nos queda un poco corto eso del “lo,lo,lo,lo, lo,lo….”


– ¿Terminar la comida con un té a la menta? Eso son paparruchas. Lo verdaderamente digestivo son el orujo y el aguardiente. Sí señor, bebidas de más de 40º y nosotros las instauramos como saludables para el estómago.


– Los puentes. Y hablo de los puentes buenos; los de vacaciones. Los de “el martes es fiesta, así que me cojo libre el lunes, me pongo malo el viernes, y me bajo a Tarifa los 5 días”. Así normal que cuando tenemos fiesta un jueves, nuestro índice de productividad cae en picado ya desde el miércoles por la tarde.


 No sabemos bailar sevillanas. Bueno, quizá de Despeñaperros para abajo algo más, pero  lo que es en el resto de la Península (e islas) NI IDEA.


 Tomarse la penúltima. Salir del curro a las 18:30 un  jueves, irte a tomar unas cañas y “que te líen” hasta la 1. Volver a casa borracho (tocadillo como eufemismo) y pasarte el viernes entero jurándote que no vuelves a salir entre semana. Afterwork lo llaman ahora. Tomarse unas cañas a la salida del curro se ha llamado toda la vida.


– Si no eres de aquí no entenderás que se puede ser del Madrid  y del Rayo, pero no del Sevilla y del Betis. Sí del Espanyol y del Madrid pero no del Madrid y el Atleti.


– Se empuja con pan. Y si no hay (que tiene delito), se empuja disimuladamente con el pulgar. En último caso, con el cuchillo. Pero sólo si se come en casa de los suegros.


 


– Salir de fiesta a las 23:30: Cuando en medio Europa empiezan a plegar velas, aquí las niñas se están acicalando y los niños tirando de Axe. Cenar a las 21:30 y comer a las 15:00 son conceptos que fuera de nuestras fronteras se les hacen del todo incomprensibles. Casi tanto como para nosotros que un holandés o un canadiense estén preparando la cena  a las 18:30. ¡¡Pero si esa es la hora de nuestra merienda!!


Fuente: HOLA blog

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